Hacia un nuevo Internet del valor

Antes de seguir corriendo para ponerte al día con la última moda digital párate un momento. Respira hondo, levanta la mirada, y valora tu situación.

De Internet 1.0 al Internet del valor

Si no eres muy joven, quizás recuerdes que desde que nació Internet, casi sin darnos cuenta nos vimos arrastrados hacia una vida diferente en un mundo digital lleno de sorpresas.

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Aquellas primeras páginas web. Eran la ventana a un montón de información, de artículos e imágenes. Mucho no podías interactuar, pero de pronto resultó maravilloso poder decidir tú lo que ver en una pantalla. Internet 1.0 se describe hoy como la web estática, textual, un espacio donde los contenidos de las páginas estaban muy elaborados y organizados en directorios. El éxitos de una página se medía en vistas por página, y si sus autores deciían introducir publicidad en forma de ‘banners’ podía rentabilizar sus contenidos. la comunicación entre los creadores de aquellos contenidos y sus audiencias se limitaba poco más que a los emails.

Pronto sin embargo aparecieron plataformas que iban a permitir una comunicación mucho más fluida entre los autores y su audiencia. primero fueron los blogs, más tarde llegarían las redes sociales, las plataformas de vídeos, etc. Aquella web 1.0, centrada en los creadores pasó a convertirse en la web 2.0, interactiva y centrada en lo social. A trravés de Blogs y ‘wikis’ el usuario empezó a participar introduciendo sus propios contenidos: de poder ofrecer contenidos sólo unos pocos, pasamos a compartir todos nuestros contenidos, algunos sus propias vidas. En la web social 2.0 el protagonismo lo tenía la comunidad, y abrió la puerta a expresar ideas, compartir experiencias de todo tipo… Así, se instaló la moda de hacer públicos toda suerte de contenidos sin ninguna cortapisa. Sin embargo, las plataformas que han hecho posible todo esto, han ejercido también su tiranía imponiéndonos su negocios publicitarios  e invadiendo nuestra privacidad. Al usuario  se le ha vendido protagonismo a cambio de información personal de utilidad comercial. La web 2.0 es la web de la apariencia, donde todos somos usuarios dependientes y vulnerables a la manipulación. Cuando las etiquetas, los datos y los algoritmos marcan el destino de los seres humanos, los valores del individuo corren el peligro de desaparecer. Por eso hay que estar alerta, y por eso hay que pelear por una web que nos sirva mejor.

La web 3.0 que va llegando ya de la mano de tecnologías descentralizadoras como Blockchain promete recuperar la voz del usuario, del individuo, de la persona. Porque lo que permite esta tecnología es la comunicación, la comunicación directa entre los usuarios. Por eso la personalización así como la demanda prometen traer ‘el Internet del valor’, por encima del ‘Internet de la Información’. Porque de lo que se trata es de que cada uno podamos comunicarnos y transmitirnos aquello que tiene valor para nosotros (un coche, una música, un mensaje de amor…) sin depender de terceros, ni de intermediarios, ni de testigos indeseables.

abrazar la transformación digital

A los que no somos tan jóvenes la llegada de Internet como tantos  otros progresos nos pilló por sorpresa, y nos fuimos adaptando. Aprovechamos las ventajas y sufrimos unos cuantos descalabros. Los más jóvenes la abrazaron, sin conciencia de los peligros que sólo veían sus mayores. Cada uno hemos tenidos nuestras experiencias y hemos ido aprendiendo sobre la marcha. Como autora, yo misma fui adoptando las tendencias de forma intuitiva. Por eso, ahora quiero pararme, quiero retomar las riendas. Basta de correr al ritmo de las frenéticas redes sociales, de regalar tiempo y vida a esas plataformas que sólo pagan con los núsmeros de la vanidad: 25 ‘likes’, 1500 ‘followers’… mientras nos roban nuestros datos, almacenan nuestra privacidad y mercadean con ella. Llega el momento de retomar las riendas.

No falta tanto para que puedas recuperar el control de tus datos, el control de lo que valoras, para entonces poder ofrecerlo a través de la red directamente a quien tú quieras, ¿te gustaría? Está en marcha ya una esperanzadora transformación digital para los usuarios atentos. 

Hay muchas personas trabajando en las empresas para adoptar sus ventajas. Los profesionales liberales, los autónomos pueden beneficiarse tanto o más. Pero es preciso estar abierto a un cambio de mentalidad, y sobre todo prepararse. Últimamente, además de seguir formándome por mi cuenta en aspectos técnicos, he empezado a salir al encuentro de otras personas interesadas por la trasnformación digital, y está siendo una experiencia fantástica, porque hay mucha ilusión por un futuro con una red al servicio del usuario, y por aportar valor.

Si eres autor, o eres un usuario, y tienes cosas de valor que compartir en la red, esta nueva etapa de Internet te ofrece grandes oportunidades. Tan sólo hay que dar un paso para conocerlas.

Hace unos días asistí  almuerzo-networking en Madrid donde pude apreciar el interés por conectar entre los que estamos entrando ávidos de curiosidad y ganas de aprender, aquellos que sienten la necesidad de adaptar sus negocios a los tiempos, y los que están metidos de lleno en proyectos muy interesantes. Fue un encuentro muy interesante. También estuve en un meet-up que me permitió tener una visión más precisa y completa de lo que significa Blockchain como fenómeno que puede cambiar las vidas de muchos, porque va a cambiar la forma de comunicarnos.

CONCLUSIÓN

Es importante entender que cada nueva etapa de Internet no sustituye a la anterior sino que va ampliando sus posibilidades. Por eso es bueno saber que los progresos tecnológicos esta vez nos van a dar la posibilidad  de definir nosotros mismos lo que queremos, lo que es importante para cada uno, pues vamos hacia una web de contenidos servidos ‘bajo demanda’.

Internet ya forma parte de nuestra vida, y algún día se hará invisible porque la utilizaremos casi sin darnos cuenta. Por eso, es deseable que sentemos unas bases de seguridad y privacidad que preserve nuestra libertad, y nos permita transmitir los valores de nuestra civilización a las próximas generaciones. Sólo así, será capaz el hombre de crear una tecnología amable con nuestros valores humanos esenciales.