Autora-educadora en busca de una ‘solución Blockchain’

POR QUÉ me preparo para internet 3.0

No soy buena improvisadora. Si tú lo eres te admiro por ello, de lo contrario quizás te ocurra como a mí que para ponerte en marcha tienes que tener claro hacia dónde vas. Sea como sea, yo para implicarme en algo necesito tener un buen ‘por qué’. Al fin, un sólido por qué es lo que te acompaña y te sostiene ante las dificultades del camino. Recientemente he reflexionado sobre mis razones para insistir en seguir con mi misión en favor del arte y la música como herramientas educativas, y he descubierto que tienen profundas raíces personales. Si eres educador -padre, madre, profesor…- seguramente tú también tienes tus razones muy personales para estar leyendo estas lineas. Han sido 20 años dirigiéndome a los niños con mis cuentos y la mejor música de todos los tiempos, y quizás por eso me conozcas. Por eso, no sé qué pensarás de mi apuesta por las nuevas tecnologías, pero ha sido un paso muy meditado, y necesario para seguir adelante.    

La IV Revolución Industrial en la que estamos inmersos, es un reto también para los educadores.

Sea cual sea tu campo profesional, nuevas formas de hacer y comunicarse se imponen. A todos nos toca aprender. Y para aquellos que nos dirigimos a los más jóvenes, resulta inevitable si queremos seguir transmitiendo a nuestros niños y jóvenes aquello que nos parece esencial para su progreso en la vida como hombres y mujeres de bien. Por mi parte acepto el reto, y me pongo en marcha.

Este mes de enero ha sido, por encima de todo formativo.  Si en otoño tomé cursos de HTML, CSS y JavaScript, en enero me lancé a los primeros cursos de Blockchain, que tengo que decir que han resultado de los más estimulantes.

Pasar de escribir e ilustrar a empezar a programar es algo que me produce una especial ilusión, porque estoy descubriendo las inmensas posibilidades en términos de creación y comunicación que no van a tardar en abrirse para autores, artistas, músicos, y todos aquellos que quieran participar.

Os lo cuento ahora, pero como decía al inicio esto no es una improvisación. Hace ya más de dos años que empezó a llegarme información sobre la tecnología Blockchain, y confieso que me sedujo desde el primer momento. ¿Otro Internet era posible? Sí. La irrupción de esta tecnología, incluso para quienes no saben nada de ella, pone en cuestión nuestro uso de Internet -tanto en nuestras comunicaciones como en nuestro trabajo…-.

Por eso, hace algo más de un año, me decidí a compartir con mi audiencia una primera reflexión al hilo de lo que iba averiguando sobre ese Internet 3.0 que se avecina. Entonces, os preguntaba ¿Y si Internet volviera a nacer? ¿Qué conservarías? ¿Qué descartar ías? y también compartía mis respuestasMi interés e investigación fueron constantes, y poco a poco le fui dedicando más tiempo.

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Así al hilo de mi investigación, vídeos, y cursos sobre Blockchain, surgieron diferentes ideas relacionas con mi trabajo de autora y diseñadora. Y ahora que voy teniendo un conocimiento más técnico, va llegando el momento de diseñar una “solución blockchain”, y en eso ando.

con mi solución espero abordar 3 temas esenciales:

  1. El reconocimiento y registro de la propiedad intelectual -declarada o no declarada explícitamente- de los contenidos digitales compartidos.
  2. Una comunicación y transferencia de contenidos segura y privada, y sin control pro parte de intermediarios/terceros.
  3. Una justa compensación para los creadores de contenidos.

Para ello estoy trabajando en estos momentos.

Pero, ¿qué tiene que ver Blockchain con mi vocación por la educación?

Pues, mucho. Porque la educación es tarea humana que nos corresponde a todos, y la influencia de Internet en la vida de los más jóvenes resulta una herramienta educativa más poderosa que cualquier programa nacional. Hoy más que nunca, la creación de contenidos educativos es tarea de todos, y no sólo de los profesionales.  Blockchain nos da la oportunidad a todos de participar y colaborar directamente entre nosotros, y con los jóvenes que en el futuro podrán tomar decisiones sobre su propia educación. Transmitir valores, poner nombre a nuestras emociones más humanas, y desarrollar la creatividad es algo que esta tecnología puede facilitar recuperando en la red espacios más privados y seguros para la educación.

De mis progresos iré dando noticias por aquí, pero si el tema te interesa y quieres escribirme, puedes hacerlo por aquí, o bien en mi conectar en LinkedIn.

Georgina García-Mauriño